Un camino por el que aventurarse. Eduardo Rodríguez Merchán In Memoriam

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Autor: Luis Deltell Escolar

Para aprender y enseñar hace falta aventurarse y apostar. El alumno y el profesor deben situarse en el mismo lugar que el explorador. Se trata de actividades relacionadas con el descubrimiento y el riesgo. Esto suena algo poético, tal vez cursi y naíf, pero también representa un riesgo. Quien decide ser estudiante o docente debe saber que con ello acepta asumir un peligro. Lógicamente este reto no conlleva una amenaza física sino moral, científica y estética. Un mal maestro puede acabar con la vocación y el entusiasmo del discente más capaz y privar a la sociedad de un excelente artista, ingeniero, científico, carpintero o cocinero. En cambio, un buen profesor descubre a sus estudiantes un camino sin desbrozar por el que transitar el resto de sus vidas, les ofrece no las herramientas del éxito fácil, sino el regalo de un lugar donde deberá aventurarse en soledad.

Recuperado de: http://www.revistafotocinema.com/index.php?journal=fotocinema&page=article&op=viewFile&path%5B%5D=438&path%5B%5D=469

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